por Marcela Olivera y Susan Spronk - 25 de octubre 2012
Estamos sentadas en la gran sala de un convento católico situado en el corazón de la Ciudad de México, el tipo de espacio donde muchos movimientos sociales latinoamericanos históricamente han buscado refugio durante las dictaduras. Hoy en día, no nos enfrentamos a los militares pero si las grandes multinacionales y nuestros gobiernos que quieren vender nuestra agua, utilizarla para cultivar soja o envenenarla con sus minas.
Nos hemos reunido para la asamblea general de la Red Vida, una red interamericana de movimientos sociales que trabajan en defensa del agua y que va desde Canadá hasta la Argentina. Somos alrededor de cuarenta personas de todo el continente y estamos debatiendo estrategias políticas para construir sobre nuestros éxitos luego de haber revertido la marea de privatización de la década de los 90 (ver Las luchas por la justicia del agua en Latinoamérica).
México hirviendo
No podemos dormirnos en nuestros laureles. México es un "punto caliente" donde nuestros hermanos y hermanas están luchando contra las empresas privadas de agua y sus socios en el gobierno. Han sido testigos de cómo los proveedores privados del agua en Ecuador, Bolivia y Argentina no han logrado cumplir con sus promesas de contar con un servicio más barato y de mayor calidad, y no pueden dejar que lo mismo pase en su país.
En México, una coalición nacional de organizaciones, COMDA, está impulsando una campaña para reformar la ley del agua. COMDA quiere que la ley respete el derecho de las comunidades de gestionar sus propios recursos hídricos y defender el patrimonio comunitario frente al cerco privado, en particular por la contaminación de las grandes empresas mineras.
Debatir estrategias
Una de las tensiones productivas que han surgido en esta reunión es si deberíamos estar presionando a nuestros gobiernos para incluir el "derecho al agua" en nuestras legislaciones o si debemos enfocar nuestras energías en la lucha para defender el patrimonio colectivo.
Oscar Olivera, de la Fundación Abril (Bolivia) habló elocuentemente sobre la necesidad de defender los espacios de autogobierno, tales como sistemas de agua administrados por la comunidad en las zonas periurbanas de los Andes. Si la gente ha construido sus propios sistemas de agua con sudor y sangre, ¿realmente "necesita" al estado para brindar estos servicios? Muchos miembros de estas comunidades autónomas, la mayoría auto-identificadas como indígenas, ven al Estado como una institución ajena impuesta por el régimen colonial.
En cambio, Adriana Marquisio del sistema de agua público del Uruguay, OSE, destacó que la provisión de agua en su país por el estado ha permitido alcanzar una cobertura casi universal, y servicios de mayor calidad que muchos de los sistemas comunitarios tal vez no podrían alcanzar.
De nuestras conversaciones sacamos en claro que no es suficiente enmarcar nuestras campañas en torno al derecho al agua y que debemos documentar alternativas concretas a la privatización. La Red Vida está en mejores condiciones para hacerlo gracias a la colaboración de investigadores del Municipal Services Project, quienes asistieron a las reuniones en calidad de observadores en Buga, Colombia, en mayo de 2009 y estuvieron de nuevo con nosotros, en México.
Si somos capaces de articular lo que son las alternativas, tal vez podamos convencer a otros de que la privatización no es la solución. También podemos demostrar el impacto negativo de las prácticas dañinas de la subcontratación y la mercantilización, que ponen en peligro la naturaleza "pública" de nuestros servicios. Estas tendencias nos afectan a cada uno de nosotros, sean o no de izquierda nuestros gobiernos.
La Declaración firmada en México por todas las organizaciones miembros de la Red Vida dice que, frente a todas estas luchas, “como el Agua lucharemos transparentes, alegres y en movimiento…hasta la Victoria Final”.
Marcela Olivera es la Coordinadora Latinoamericana de la Campaña Agua para Todos de Food and Water Watch, Washington, DC, y trabaja en la Secretaria de la Red VIDA
Susan Spronk enseña desarrollo internacional en la Universidad de Ottawa, colabora activamente en varios proyectos de la Red Vida y es investigadora asociada del Municipal Services Project.

