Si bien las economías políticas del sector de la energía y del agua son distintas, podemos basarnos en las victorias conseguidas en el ámbito de la justicia del agua para promover la democracia energética y extraer de ellas algunas lecciones: cómo enmarcar nuestras reivindicaciones en torno al control local del patrimonio comunal, la importancia de construir coaliciones amplias con alianzas insólitas y cómo practicar la democracia interna en nuestros movimientos.