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Sancocho: Defendiendo los sistemas tradicionales de agua

por Madeleine Bélanger Dumontier – 27 de octubre de 2014

Visita URCOLBO vereda San Andrés, Antioquia, Colombia
Frente al sistemático despojo que vivimos hoy en día, todo parece estar en contra de la unión de trabajadores y comunidades en la lucha global por mejores servicios públicos: la cultura organizativa, la distancia geográfica, las políticas de clase.
 
Sin embargo, el mes pasado en Antioquia, Colombia, pudimos observar como el grupo más heterogéneo se juntó para encontrar soluciones prácticas para la preservación de ‘lo público’ y la propiedad comunal del agua:
Esta es una receta tradicional de sancocho: La mejor y más energizante sopa requiere de los más variados ingredientes. Es por eso que el sancocho acompaña el trabajo comunal (llamado minga o convite) desde siempre en Colombia; el compromiso y la fuerza de voluntad son el fuego que calienta una buena dosis de caldo, papas, yuca, maíz, plátano y carne.
 

Contexto

En Colombia, los servicios de agua en las áreas periurbanas y rurales han sido tradicionalmente manejados por una diversidad de acueductos comunitarios autónomos (40% y 20% respectivamente). Pero las políticas neoliberales colombianas hoy en día –bajo el funesto nombre “Agua para la Prosperidad”– están presionando a estos sistemas y obligándolos a transformarse en negocios que priorizan objetivos comerciales o a ser vendidos al sector privado.
 

Construyendo defensa para el agua pública 

Como parte de la Plataforma de Acuerdos Público Comunitarios (PAPC) creada el 2009, los participantes del encuentro se comprometieron a promover un acercamiento pluralista en el país (y otros lugares). Construyeron solidaridad desde una primera fase de la iniciativa que reunió a defensores del agua de 3 países: Uruguay, Colombia y Bolivia.
 
Durante el segundo intercambio de septiembre de 2014, los participantes compartieron experiencias sobre resistencia y conocimiento técnico de los sistemas de agua con acueductos de tres municipalidades en particular: La Unión, Támesis y Girardota. Así han comenzando a construir salvaguardas legales y operativas para los sistemas comunitarios al mismo tiempo que aprender de las estrategias específicas de las comunidades que están involucradas con las autoridades locales vía democracia directa.
 
Muchos participantes lo hicieron a pesar de las diferencias significantes con sus propias compañías públicas o modelos organizativos, reconociendo la importancia de los sistemas de propiedad comunal como alternativas a la privatización culturalmente apropiadas y en funcionamiento. Esta experiencia ha roto algunas barreras, construido identidades colectivas y creado solidaridad a través de las fronteras y con sectores diversos de la sociedad civil.  
 

Investigación participativa sobre alternativas

Este intercambio terminó con un foro en el que se presentó la experiencia con la construcción de una coalición entre trabajadores de sindicatos del sector público como son SINTRACUAVALLE y SINTRAMBIENTE y miembros del acueducto comunal de La Sirena, en base a una investigación realizada por el MSP en Colombia y publicada recientemente.
 
Con la participación de los representantes de estas tres organizaciones, se contó cómo esta alianza entre trabajadores y comunidad fue formada. Concretamente, mostramos cómo los trabajadores colaboraron en la reparación de fugas y mejoraron las técnicas de medición del acueducto, la estructura de las tarifas y los métodos de facturación para asegurar el sostenimiento financiero y social del acueducto. El presidente del acueducto comunitario anotó que la red del servicio se ha expandido desde entonces y no ha habido mas racionamiento. También habló de cómo aprendieron a monitorear las cuencas y pudieron acercarse a los acueductos vecinos para proteger las fuentes que comparten.  
 
Analizamos la solidaridad construida durante el proceso al mismo tiempo que los desafíos, y esbozamos lecciones que puedan ser aplicadas en el desarrollo de este tipo de alianzas entre trabajadores y comunidad por los servicios ‘públicos’ en otras partes del país y del mundo.
 

La unión entre los sectores 

La participación en el foro de representantes de los sindicatos de trabajadores de ISA e ISAGEN, las compañías de distribución y generación de energía, al igual que trabajadores de base de la compañía multilatina de agua y saneamiento de Medellín (EPM), mostró interés en replicar la experiencia de alianzas entre trabajadores y comunidad, aunque los sindicalistas mostraron temor por las posibles represalias de las compañías si fueran a compartir información técnica con organizaciones que les hacen la “competencia” como son los acueductos comunitarios. Hablando por la Mesa interbarrial de desconectados, que une a gente que ha sufrido cortes en el servicio en todo Medellín, dos participantes explicaron cómo el conflicto armado complica aún más el escenario en sus vecindarios y hace de los acueductos comunitarios una presa, y hablaron del no acceso y no suministro como una flagrante violación del derecho humano al agua.
 
Finalmente, miembros de la recientemente creada Mesa pública de Medellín también formaron parte. Esta iniciativa fue lanzada por funcionarios electos, sindicatos y organizaciones de la comunidad que están uniendo fuerzas en varios sectores de servicios para defender el carácter público de los mismos. Ellos reconocieron la contribución única de estos acuerdos con las comunidades para lograr resultados concretos.
 
Madeleine Bélanger Dumontier es gestora de proyecto para el Municipal Services Project (MSP) y dirigió el trabajo de campo en Colombia para la investigación sobre la colaboración entre sindicatos y acueductos comunitarios en 2013, cual resultados fueron recién publicados en “El trabajo de las hormigas: una alianza entre trabajadores y comunidad por el agua en Colombia”. Madeleine tiene un máster en Ciencias Políticas de la Universidad de Montreal, Canadá.